Poemas

La penumbra

Era la penumbra y un cielo vacío.
La oscuridad susurra con el viento,
los arboles vivos afinan el concierto
y las gotas de lluvia aplauden sin cesar.
Las estrellas nos miran desde lejos,
las nubes acuden al festejo,
pero pronto también se marchitarán.
Un cielo grande comienza a aparecer,
 nuestras almas se alegran mutuamente
y comienza un nuevo amanecer.

La muerte

Hola muerte, ¿dónde estás?
No te acerques a mi vida,
no me lleves al azar;
eres viento misterioso.
No te ensañes, te lo ruego.
No me trunques, no me calles.
Eres pronta, misteriosa.
No me vengas a buscar, pues un pacto yo te ofrezco.
Si bien lejos tú te vas,
te prometo ser más justa
y luchar por la igualdad
pues toditos merecemos
no morir sin alcanzar
disfrutar de la alegría
de vivir en hermandad
y si el viaje sin regreso
me atrapase con afán,
en estrella me conviertas
para alumbrar el camino
de los otros que vendrán.

La libertad

Que sutil deseo,
que frágil ilusión
es el aire que respiro,
es el camino sin miedo,
es la noche sin desvelo
y la vida sin afán,
es el pájaro que canta,
es el país sin fronteras,
es el tiempo sin reloj.
Es cansancio sin lamento,
es no temerle a la muerte,
es elegir si rio o lloro,
es la norma que pactamos
con conciencia y dignidad
es aceptar que a toditos
nos gusta la libertad.

Lucelly Giraldo

Lucelly Giraldo

Autora: María Lucelly Giraldo

Nacida en Granada Antioquia, donde estudió su bachillerato pedagógico. Mujer casada y con tres hijos mayores de edad, dedica parte de su tiempo a entender los problemas sociales y políticos del país. Pertenece a la organización Ave Fénix que promueve la escritura para ayudar a víctimas del conflicto armado.

La memoria de mi madre

Samantha

Demasiado resumido para dos vidas

Mi hermano

El ocaso del arcoíris

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